Las llantas responden a juiciosos estudios de durabilidad y calidad que buscan que el vehículo ruede con suavidad pero, más que nada, con seguridad. 

Una llanta es un contenedor de aire que le ayuda, a la suspensión de su carro, a responder adecuadamente y absorber los impactos que ésta sufre cuando usted transita por vías difíciles.

Así mismo y dada su composición química, las llantas están en capacidad de aguantar altas temperaturas, sin reventarse.
Las características con las que son hechas, deben procurarle también:

*Repartir el aire adecuadamente, sin deformarse ni reventarse.
*Soportar la carga del vehículo, sin importar si éste va lleno o desocupado.
*Permitir que el carro ‘flote’ sobre la superficie, de manera que la marcha sea suave.
*Sostener el carro al paso de los charcos, permitiendo un ‘hidroplaneo’ del mismo.
*Dar estabilidad al momento de tomar una curva o frenar con rapidez.

Una buena llanta radial combina surcos longitudinales y transversales.  Los primeros permiten suavidad y estabilidad en el automóvil y, los segundos, una mejor tracción en pisos húmedos y secos.   Si usted nota que su vehículo anda como ‘dando brincos’ es porque estos surcos están desgastados o fueron hechos ‘a la brava’ sobre llantas viejas o de mala calidad.

 

 

 
      

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